Gourmet y otras etiquetas

Antes comenzar a exponer mis impresiones sobre el uso y abuso del término Gourmet lo confesaré, soy muy nuevo en el mundo de la hostelería/gastronomía, pero no en el mundo comercial y todo aquello que cuente en este artículo y este blog estará condicionado por ambas cosas, la experiencia en el mundo de la venta y esta pubertad en el sector que no esconderé.

Lineales llenos de productos Gourmet

Me doy cuenta en mis visitas comerciales que a día de hoy una gran cantidad de productos de los que se ofrecen llevan etiquetas como Gourmet, Artesano, Delicatessen o adjetivos similares. Corregidme si me equivoco pero creo que más que nunca.

Es impepinable que existe la necesidad de poner a nuestros productos adjetivos que definan sus bondades, sus características, sus propiedades… porque esto permite diferenciarnos de la masa, pero detecto dos problemas en esto que me hacen pensar de una forma un poco maliciosa cada vez que me tratan de presentar productos con tan manidos “sellos”.

macarons gourmet

¿Qué me ocurre con cada una?

1. Gourmet

¿No tenéis la sensación de que hay un crecimiento exponencial de lo gourmet? Yo sí. Podría darse el caso de que haya un boom de productos gourmet y el mercado haya evolucionado hacia una gran demanda de productos de enorme calidad, siendo los paladares cada vez más primorosos. Pero también podemos pensar que, aún siendo cierto que el sector está en alza, dada esta tendencia un buen número de productores están etiquetando con la enseña Gourmet sus elaboraciones por el mero hecho de llenar más el saco de los argumentos comerciales. Y como agente comercial puedo comprenderlo, qué miedo puede dar estar en un lineal y que el consumidor compre al vecino porque ha sido colocado en la zona Gourmet mientras tu envase está junto al “vulgo” de tu sector. También puedo pensar, una vez más con la careta de vendedor, que dichos calificativos permiten subir el pvp del artículo aportando un valor añadido que unas veces tendrá y otros quizá no. Para una visión interesante de qué es gourmet y qué no invito a ver otros artículos como este de Directo al Paladar, antes de que yo me atreva a escribir un artículo con esta disertación.

2. Delicatessen

Por definición algo exquisito y refinado, por uso… un montón de cosas. Y una vez más me remito a mi párrafo anterior, a sus connotaciones y a la pérdida de fuerza del calificativo en algunas ocasiones. No se trata de llenar las estanterías con productos delicatessen, se trata de ofrecer, si es el caso del establecimiento, una selección real que atienda a todo lo que la propia palabra “vende” porque las delicatessen tienen un precio alto implícito, pero un producto con alto precio no tiene porque ser una. Ahí está el quiz de la cuestión, que el consumidor a veces identifica caro con delicatessen, y estos dos términos no son siameses. Como estrategia está bien mientras el consumidor sea poco entendido en el producto, ahora bien, si el comprador es especializado la campaña de desprestigio está a un comentario de distancia. No hay nada peor con un producto que generar una decepción.

3. Artesano o Artesanal

Otro Hit del momento. Y quizá el término más evaluable de todos. Llamadme desconfiado pero no creo que muchos de los artesanalísimos productos que podemos comprar… no lo son! (aluvión de críticas aquí… ¿si? ¿no? ) Volvamos a lo de aportar valor al producto, necesario, pero en casos como este solo aporta valor si es absolutamente cierto, y es una realidad que hoy en día muchos de los productos no siguen los procesos artesanales y pueden quedar en evidencia. Pero si es realmente artesano, sí es un valor diferenciar tremendo, y conviene reforzarlo con una campaña de comunicación que de transparencia al argumento. Algo genial porque aportamos contenido y demostramos que realmente somos artesanos y podemos “presumir” de ello, y vuelvo a las ventas, aprovecharlo para poner el precio que merece. Lo revaloriza y lo diferencia.

Los comerciales necesitamos estas “armas” de venta en forma de lista de argumentos, pero argumentos que no sean vacíos y que no puedan crearnos un problema ante una pregunta incómoda, pensemos que el cliente quizá vaya “a pillarnos” y debemos tener claro que lo que contamos no deja espacio a estas “pilladas” que tienen una difícil reconducción. Argumentos sólidos y etiquetas justificables.

Pongo el foco en que quizá haya un abuso en el uso, y esto no es bueno. Confunde al consumidor, consigue ventas pero no hace un favor al sector (sea cual sea) y al final debe ser el comprador quien haga un filtro, y quizá se lleve una decepción ante una mala elección, y no repita la compra con el producto de al lado, que ese sí era Gourmet (Aquí debemos acercarnos a establecimientos que nos asesoren y nos den la confianza y la dirección correcta, pero hay mucho canales en los que podemos tener interferencias en forma de calificativos gratuitos)

Ni todo puede ser gourmet, ni debemos pretenderlo. Lo gourmet es lo excelso de la gastronomía y como tal debemos respetarlo y venderlo.

¿Venden las etiquetas o las realidades?

En modas y tendencias siempre habrá quien se suba al carro y se beneficie de la inercia, la honestidad de las marcas y de los comerciales que las representamos debe ir por delante del volumen de ventas y del posicionamiento en el mercado, pero a efectos reales esto es complicado.

Esta es solo mi opinión, la de @Gastrocomercial

¿Cuál es vuestra opinión?

Exponed vuestra visión  o experiencias sobre este asunto en comentarios, me interesan puntos de vista de comerciales y de consumidores.

Gracias!

Santi González
Autor de este artículo y del blog: Palabraflexia Agente Comercial Freelance. Siempre aprendiendo. Aprendiendo en el mundo de las ventas y en estos momentos sobre gastronomía. Represento productos con Alma en CyL.
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